No sé si será que me pasa a mi, por mi extraño mundo o que a todo el mundo le pasa, talves es el clima, los recuerdos o sencillamente una vaga memoria que no tenía más que hacer que recordar...
Cuando nos sentamos a repasar el album del pasado, a veces las cosas pueden ser algo difíciles de traer a la mente de nuevo. Para éstas épocas la gente se pone particularmente melancólica, es interesante como existe como un sentimiento generalizado de algaravía ( navideña si podemos ponerlo así) entre las fiestas, reuniones y regalos, pero basta con detenerse un instante y volver a ver alrededor y vemos que entre toda esa algaravía y decoración hay gente que tiene algo más en su cara y en su aura, que entre sus bolsas y decorados regalos, llevan algo más, algo que no se compra, y no se ve, pero que al ponerle atención se siente.
Pasamos corriendo de fiesta en fiesta, y regalo en regalo, entre las muchas ocupaciones de la vida diaria este mes particularmente se torna más ocupado, se trabaja menos y curiosamente el tiempo es más corto, el "espiritu de la navidad" parece empujar las horas como si las horas volaran en la brisa de la navidad...Cuando viene diciembre todos corren entre sus actividades, entre las melodías navideñas y los congestionamientos vehiculares. Vemos a la gente pasar, algunos con ojos de alegría, usualmente los niños, esos que esperan con ansia ese nuevo juguete, algunos ojos cargan alegrías viejas, alegrías dormidas en el recuerdo de los que ya no están, algunos guardan en los ojos la más fría de las melancolías. Lo cierto es que en diciembre todos ponemos la cara en vitrina para dejarnos ver un poquito más.

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