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San José, San José, Costa Rica
Es un soñador del silencio, es de aqui y de allá, un observador, a veces torpe a veces mordáz, luchando como todos por lograr una salida.

miércoles, 16 de abril de 2008

COMO EN VITRINA

Conversando con uno de mis amigos, sobre nuestras relaciones interpersonales, salió una frase muy particular la cual resonó bastante fuerte en mi cabeza, al punto que le comenté que generaría este post referente a dicha frase.

“Ponerse en Vitrina”

Resulta ser que este amigo mío en cuestión tiene ya su tiempillo de andar solo por la vida, pues no solo porque modestia aparte nosotros sus amigos le hacemos buena compañía, pero como todos sabemos uno siempre necesita ese calorcito de alguien especial que lo consienta a uno.

Cabe resaltar que si bien ya era tarde de noche y estábamos en un concurrido lugar de la ciudad a esas horas, donde venden comida y bebida a todo el que llega, nuestra conversación no se extendió de manera efusiva sobre la frase de ponerse en vitrina, pero si me dejó algo en que pensar, para el resto de la noche y los días siguientes.
Será entonces que nosotros la gente común, los simples mortales buscamos parecernos tanto a un modelo de perfección inexistente, y que en esa búsqueda incesante de perfección perdemos muchas perspectivas importantes de las cosas…

Analizaba entonces frente a una tienda la vitrina de la misma, todo lo que se pone en la vitrina es para llamar la atención, para invitar a que el cliente que aun no se ha decidido por entrar a la tienda por esa prenda que anda buscando se sienta atraído a entrar y posiblemente encontrarla en esa tienda. Pero resulta curioso lo que sucede con la vitrina, nunca nadie se lleva lo que está en ella, es decir entran a la tienda escogen de la ropa disponible, y talvéz alguna muy similar a la que vieras puesta en la vitrina, pero muy poca gente o casi nadie dice, me voy a llevar la que está en la vitrina, a no ser por supuesto que sea la última talla que quedó, o el color específico que andaba buscando, pero si no la mercadería de la vitrina se queda ahí, destinada a ser observada, a verse linda, a llamar la atención pero a nunca ser llevada por nadie, hasta el momento en que pase la temporada y ya no sea más lo que debe tener la vitrina, y entonces la envían a un cajón de descuentos…

Será a caso que a veces pasa lo mismo con las personas? Será que a veces nos pasa lo mismo a nosotros mismos? Será que eso puede ser lo que me pase a mi? Todas esas preguntas y otras algo mas paranoicas surgieron en pocos instantes de darle vuelta a la idea, y pacientemente empecé a analizar cada uno de los comportamientos sociales a los cuales estoy expuesto, y soy generador, analicé también los de algunos de mis amigos y los de algunos conocidos también, hasta me tome la libertad de irme y sentarme en el centro comercial más cercano y analizar a dos víctimas en su momento de comer, durante mi hora de almuerzo, que como siempre resulto extenderse un poquito más de lo debido….

Y las posibles conclusiones no fueron muy alejadas de la hipótesis inicial, solemos ponernos en posiciones donde seamos atractivos, donde invitemos a pasar y a ver, donde quien nos vislumbre de primera vez diga uuy que bonito que esta eso!, pero olvidamos en ese trayecto que también en algún momento debemos generar un canal de comunicación entre la tienda y la vitrina, esto en sentido figurado, es decir un canal entre el estar en la posición de ser admirado y la posición de ser capaz de generar el deseo de ser adquirido, y esto también en sentido figurado, tampoco estoy diciendo que la gente sea un objeto que se compra por temporada, bueno aunque a veces pasa que lo somos, pero me refiero mas a la capacidad de generar un vinculo afectivo, generar un deseo en alguien de poder llevar eso consigo, que en las relaciones interpersonales podría talves definirse como afecto, amor, cariño, o deseo, depende de quien venga.

O bien a veces quedamos en la etapa de ser los meros observadores de la vitrina, y nunca entrar a la tienda, nunca preguntar el precio, nunca poder usar nada de lo que nos gustó y siempre estar al otro lado de la ventana, observando solamente, como en vigilia. Cuál es la receta para lograr estar en la tienda sin perder la magia de la vitrina… en mi caso particular aun no me lo he contestado.

3 comentarios:

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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